Compostar en botellas de plástico – 2

En esta entrada recojo los primeros resultados del experimento que comencé en abril y ya adelanto que son muy buenos. 🎉🎉🎉

En este tiesto de autoriego puse la primera botella el 19 de abril. Los restos de cocina que utilicé estaban muy troceados y los alterné por capas, una con apenas un puñado de restos, la siguiente con un puñado de sustrato, y así hasta (casi) llenar la botella:

1º botella compostadora. Abril 2020

La mantuve regándola ligeramente con frecuencia para mantener el nivel de humedad hasta el 30 de mayo, momento en el que la retiré. En la foto de la izquierda se puede apreciar la mejoría evidente del sustrato en la zona donde estuvo la botella. En la de la derecha, está el contenido de la misma después de 41 días:

Los restos de cocina están totalmente compostados y el resultado es un sustrato maravilloso que huele a bosque 😀

De esta botella compostadora observé dos cosas:

  1. Su proximidad le ha sentado de maravilla a la tomatera, pero no así a las lechugas. Aunque la presencia de lombrices en la botella modifica el producto final, lo único que se me ocurre pensar es que del mismo modo que a las lechugas el compost fresco o semidescompuesto no  les gusta, quizás tampoco les gusta un humus muy joven.
  2. ¿Dónde se han ido mis lombrices? Esperaba encontrarlas al fondo de la botella como ocurre en mi lombricompostera. Vale, quizás no a todas, pero sí a algunas. ¡Y no había ni una! Esto me sorprendió bastante 🤔

Quedé tan conforme con los resultados que he vuelto a repetir el proceso en el mismo sitio. Con lombrices nuevas, claro, ya que las otras se dieron a la fuga 😜

2º botella compostadora. Mismo tiesto.

¡A ver qué tal se dan las cosas con esta 2º botella compostadora en el tiesto!

Seguiré informando. 🐞

 

Mi balcón comestible en mayo de 2020

¡Mayo ha llegado con todo!Al fin mi balcón comestible empieza a parecerse a un bosque 🙂 Siguen viento en popa mis tomates, pimientos, lechugasrabanitos, acelgas, espinacas, fresas, tomillos, albahacas, rúculas, y  judías.

Así estaban el 2 de mayo los semilleros que comencé a mediados de abril: lechugas, reculas, tomillos, albahacas, oréganos y manzanilla. ¡Viento en popa!

MAYO-1

Mis semilleros en mayo 2020.

Y como me da tan buena espina el experimento del que te hablo aquí, he seguido añadiendo botellas compostadoras a otros tiestos.

El 10 y el 17 de mayo he comenzado con los trasplantes de lechuga maravilla, orégano, albahaca, tomillo, manzanilla, pimiento y 2 pepinos (a estos últimos no les tengo demasiada confianza porque en mi balcón no hay suficiente sol para un cultivo tan exigente, pero ¡la esperanza es lo último que se pierde!). Algunos trasplantes los hice a macetitas de plástico, en espero de que crezcan un poco más para trasplantarlas a su sitio definitivo.

También he añadido más sustrato a las tomateras de mi experimento.

Así luce mi balcón comestible a finales de Mayo de 2020:

El balcón comestible de Patricia en mayo de 2020

Así luce mi balcón comestible a finales de mayo de 2020.

 

¡El mes que viene más y mejor! 🐞🦋🌼

 

 

Mi balcón comestible en abril de 2020

Además del COVID-19, la climatología tampoco ha sido propia del mes de abril. En 2019 tampoco nos trató bien así que parecería que el viento, la lluvia e incluso la nieve, empiezan a ser cosas a esperar en esta época. Pero, por suerte, mi balcón comestible sigue viento en popa 🙂 Tomates, pimientos, lechugasrabanitos, acelgas, fresas y dos aromáticas: salvia y perejil. ¡Y empiezan a despuntar las judías! Y en el semillero también hay mucho movimiento.

El 19 de abril comencé un experimento del que te hablo aquí. Puse mi primer compostador de botella en uno de mis tiestos de autoriego donde el mes que viene trasplantaré una tomatera. Actualmente, hay una lechuga romana que está empezando a espigar y pronto será sustituida por otro cultivo (probablemente una espinaca).

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El 25 de abril he repetido un experimento con las tomateras del que te hablo aquí. Lo hice en 2018, pero la ola de calor, que se cargó la mayor parte de mis cultivos de fruto, me impidió seguirlo hasta el final. Las siembras datan de febrero y el trasplante lo realicé en un día fruto según el calendario biodinámico. A ver qué tal se desarrollan mis tomatitos este año. En semillero cubierto, hay sembrado rúcula, lechuga maravilla, orégano, albahaca, tomillo, manzanilla, pimiento y pepino. En macetitas, hay espinacas y acelgas esperando el trasplante a sitio definitivo.

Así luce mi balcón comestible a finales de Abril de 2020:

BALCON COMESTIBLE ABRIL 2020

Sigo muy contenta con los resultados de las macetas geotextiles. Conservan muy bien la humedad y aunque estén a pleno sol, no se calientan.

¡El mes que viene más y mejor!

 

Un experimento con tomateras – 1

Tomates: lograr plantitas vigorosas con tallos fuertes y buen aparato radicular antes de pasarlo a su sitio definitivo. Lo probé en 2018 y la ola de calor me impidió ver el final del experimento. En 2020 vuelvo a la carga 🙂

Cuando el espacio para cultivar es reducido mucho veces te encuentras con que tienes las plantitas a punto para trasplantar, pero su sitio todavía lo ocupa otro cultivo que todavía no ha acabado su ciclo. Otras veces es la climatología la que no ayuda y la tierra no tiene la temperatura óptima para hacer el trasplante. En mi caso, puedo añadir un tercer obstáculo y es que mi pequeño balcón no cuenta con muchas horas de luz. Así que trasplantar a botellas transparentes de 2 litros no solo me ayuda a darles horas extra de luz al poder ir trasladándolas (¡persiguiendo al sol!), sino que en el caso de las tomateras parece tener la ventaja añadida de conseguir que engrosen bien el tallo y desarrollen un buen aparato radicular antes de pasarlas a su sitio definitivo. En teoría, esto tiene que redundar en obtener plantas más fuertes que den mejores cosechas… Aunque, como comento en el párrafo que abre esta entrada, aún no he podido comprobarlo y es lo que me propongo hacer esta temporada.

Las siembras son tardías (del 15 de marzo) porque las primeras que hice a mediados de febrero no salieron.

Inicio del experimento: el fin de semana del 25 y 26 de abril de 2020.

Hice el primer trasplante de 7 plantitas de tomate; 3 en sus sitios definitivos y 4 en contenedores de plástico transparente.

El método de trasplante en contenedores transparentes fue: situando la planta en el fondo del contenedor y rellenando con sustrato hasta que el tallo quedó enterrado justo por debajo de los cotiledones -quizás, podría haberlos eliminado y enterrar un poco más de tallo: otra cosa a probar en futuros experimentos :)-. Por encima del nivel de tierra, quedan diez centímetros aproximadamente para continuar rellenando a medida que la plantita crezca. Dado que el tomate puede sacar raíces a partir del tallo si este está enterrado, mientras espera su sitio definitivo, recibirá horas extras de luz al tiempo que desarrolla un buen aparato radicular.

Además, he conservado la parte superior de la botella para que haga el efecto de un pequeño invernadero hasta que venga el calor.

Comprobación: comparar qué diferencia hay en el desarrollo y en la cosecha de las plantas que fueron trasplantadas a su sitio definitivo desde el principio con las otras que están en botellas de plástico transparente.

Fin de semana del 25 y 26 de abril:

 

Fin de semana del 2 de mayo:

 

Seguiré posteando sobre el tema 🙂

 

Mi balcón comestible en mayo de 2019

La cosa ha ido mejorando, climatológicamente hablando, durante el mes de mayo ¡y mi  balcón comestible se ha puesto hermoso! Tomates, pimientos, lechugasrabanitos, acelgas, judías, fresas y patatas  coexisten en perfecta armonía con cinco aromáticas: orégano, menta, albahacaromero y perejil. ¡Y ahora tengo muchas más plantitas en la barandilla del balcón!

Así luce mi balcón comestible a finales de Mayo de 2019:

 

HUERTO COMESTIBLE MAYO 1

Balconcomestible.com – Mayo 2019

En la imagen superior de la izquierda se ven mis nuevas lechuguitas y lo bien que están creciendo en sus macetas geotextiles de 3,8 litros (he comprado más porque me están funcionando realmente bien). Las anteriores las he ido cosechando por hojas y salvo un par de plantas que recibieron la visita de un grupo de pulgones (¡que se trajeron a todos sus colegas!), la cosecha ha sido bastante buena.

La imagen superior de la derecha muestra tres de mis seis fresas silvestres. Son nuevas y muy jovencitas, así que veremos qué tal se dan. La inferior de la izquierda son cuatro de mis seis plantas de perejil. En realidad, era una única planta cuando la compré. La pobre estaba superdesarrollada en un tiesto pequeño y después de una buena poda, decidí probar a ver si podía dividirlas en varias plantas. La razón es que los únicos contenedores que tenía disponibles eran esas macetas pequeñas que se ven en la foto. Lo hice con mucho cuidado, las transplanté en un día “hoja” según el calendario biodinámico y mantuve las macetas a la sombra durante diez días para que las plantitas no sufrieran mientras se aclimataban a su nueva casita y allí están, creciendo sanas 😁 . La imagen inferior derecha es una de mis habituales pruebas. Esta vez le tocó a cuatro patatas que habían germinado en el cajón de las verduras y no pensaba usar. Normalmente, suelo dárselas a mis lombrices, pero hacía unas semanas, mirando vídeos de horticultores, había visto uno sobre el cultivo de la patata en un saco/bolsa de plástico y se me encendió la lamparita. Ya publicaré un post específico sobre este experimento cuando acabe, ya que estoy tomando fotos de la evolución, cada mes. Por ahora, ahí están las patatas, tirando tallos llenos de hojitas.

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Balconcomestible.com – Mayo 2019

 

Ahora tengo la barandilla del balcón más ocupada. Los soportes para jardineras que uso son muy fuertes y regulables por ambos lados (el que se ajusta al ancho de la barandilla, y el que se ajusta al ancho del contenedor), y se me ocurrió que usando listones de maderas de palé a modo de estante podía aprovechar mejor el espacio. Así que compré un cuarto soporte, me hice con unas cuantas tiras de madera y ahora ocupo casi tres metros de la barandilla con cultivos. ¡Yupiiiii!

Sigo requetecontenta con los resultados de las macetas geotextiles. Qué gran invento.

¡El mes que viene más y mejor!

 

Mi balcón comestible en abril de 2019

¡Menudo mes de abril hemos tenido en el hemisferio norte! Viento, lluvia, gota fría… Pero, por suerte, mi balcón comestible sigue viento en popa 🙂 Tomates, pimientos, lechugasrabanitos, acelgas, fresas y cuatro aromáticas: orégano, menta, albahaca y romero. ¡Y empiezan a despuntar las judías!

Así luce mi balcón comestible a finales de Abril de 2019:

 

HUERTO COMESTIBLE ABRIL 1

En la imagen superior de la izquierda se ven mis lechuguitas y lo bien que están creciendo en sus macetas geotextiles de 3,8 litros. Por supuesto, desde mediados de mes he estado cosechando hojas que, por cierto, estaban buenísimas. Les he incorporado el riego (de cara a marcharme en Semana Santa) un poco improvisado a último momento con una botella de litro y medio que tenía y sus correspondientes conos de arcilla, y tengo que decir que funcionó fenomenalmente bien. Al regresar la botella estaba casi vacía y las lechuguitas, ¡perfectas!

La imagen superior de la derecha muestra las únicas macetas de plástico que conservo (son autoregables) y como puedes apreciar los cultivos se desarrollan muy bien en ellas. La inferior de la izquierda son todas geotextiles y han convertido ese sector en un vergel. Está claro que a mis cultivos les encanta su nueva camita porque crecen bien y sanas (mucho mejor que en años anteriores en los tiestos de plástico). La imagen inferior derecha es mi tiesto de plástico más grande y por eso he querido conservarlo. En años anteriores sembraba calabacines, pero en 2019 le he sustituido el sustrato que tenía por mi mezcla habitual de fibra de coco/humus/perlita y he puesto  tomates y acelgas. Como ves, están creciendo muy bien.

HUERTO COMESTIBLE ABRIL 2

 

Ya está instalado el sistema de riego al completo y este año, por fin, he conseguido que funcione bien. Lo único diferente que he hecho respecto de años anteriores es que dejé los conos de arcilla en remojo tres días (¡el fabricante habla de horas!) antes de ponerlos en las macetas. El último riego intenso, como siempre, 24 o 48 horas antes de instalar el riego. ¿Será este el truco del almendro? Ya podrían ponerlo en las instrucciones, ¿no? He perdido la cuenta de los cultivos que se me estropearon en las temporadas anteriores por los benditos conos.

Sigo muy contenta con los resultados de las macetas geotextiles. De hecho, he encargado más (de tamaños intermedios). Conservan muy bien la humedad y aunque estén a pleno sol, no se calientan.

¡El mes que viene más y mejor!

 

Mi balcón comestible en marzo de 2019

¡Mi huerto sigue creciendo! Así me gusta verlo 🙂 Tomates, pimientos, lechugasrabanitos y cuatro aromáticas: orégano, menta, albahaca y romero, este último de cosecha propia.

Así luce mi balcón comestible a finales de Marzo de 2019:

 

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En la imagen superior de la izquierda se ven mis últimas incorporaciones en macetas geotextiles, en este caso son de 3,8 litros. También es nuevo el soporte para jardineras; es de doble regulación y es la razón de que a partir de este año esté utilizando  la barandilla para aprovechar el sol. Sabía que existían este tipo de soportes, pero hasta ahora no me había “topado” con ellos. El ancho de mi barandilla no es el convencional y ninguno de mis soportes para jardineras me valía; estos se regulan por el lado del enganche y por el lado del soporte, así que ¡perfecto! Los cultivos aprovechan de esta forma tres horas más de sol que el resto. Ya tengo dos y seguiré añadiendo.

La imagen superior de la derecha y la inferior de la izquierda son la prueba de que estoy sustituyendo mis antiguos tiestos de plástico por macetas geotextiles; solo conservo los cuatro que se aprecian y la razón es que el redondo es mi mayor contenedor (¡no quiero desprenderme de él!) y los tres restantes son de autoriego (¡my cómodos y prácticos!).

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Como novedad, este año no pondré calabacines ni pepinos, ni por supuesto melón o sandía ya que las horas de sol no son suficientes (y de ahí que en años anteriores los cultivos no prosperaran a pesar de todos mis esfuerzos). Así que he decidido aprovechar el espacio para poner otros cultivos como zanahorias, espinacas y patatas. Pero esto será el mes que viene.

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Lo próximo a hacer es instalar el sistema de riego. Por el momento, me he apañado con la regadera porque no ha hecho demasiado calor, pero ya es hora de despertar a los conos de cerámica, que ya han dormido una buena siesta desde noviembre de 2018 y les toca trabajar 😜

Por cierto, ¡sigo encantada con los resultados de las macetas geotextiles!

¡El mes que viene más y mejor!

 

Mi balcón comestible en Abril de 2018

¡Ya hay plantitas en mi huerto! Así me gusta verlo 🙂 Tomates, pimientos, calabacines, lechugas, escarolas, fresas y, tres aromáticas: menta, albahaca y romero, este último de cosecha propia.

Así luce mi balcón comestible en Abril de 2018:

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El Sector A (ubicado en una nueva localización) tiene pimientos, lechugas, escarolas, fresasjudías y tomates. Los tiestos pequeños son menta, albahaca, perejil y 2 plantas de romero de unos esquejes que tomé de un arbusto el pasado otoño y cuando habían desarrollado raíces, trasplanté a tiestos.

El sistema de riego está totalmente instalado y, por primera vez, todos los conos funcionan de maravilla 🎉

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Como novedad, estoy probando un acolchado diferente -¡nuevo!- que no sale en las fotos y a los que pronto dedicaré un post independiente.

¡El mes que viene más y mejor!