Inaugurando la temporada 2019 en mi balcón comestible.

¡Volvemos a por otra temporada y toca pertrecharse de todo lo necesario! ¡Yupi! 😍

Los semilleros van a ralentí, no entiendo muy bien por qué ya que las semillas son relativamente nuevas y las he sembrado como siempre, pero no importa; para eso están los viveros, ¿no? ¡Para sacarnos del apuro! Así que he ido y me he traído unos cuantos plantones con los que estrenar mi huerto esta temporada y mis nuevos contenedores de los que te hablo más abajo.

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Hace unos años que le eché el ojo a un tipo de contenedor diferente a los habituales tiestos. Me refiero a las macetas geotextiles. Son reutilizables y están hechas de materiales biodegradables. En su momento, el principal obstáculo era su precio; cuando salieron eran caras y tenían todo por demostrar. En la actualidad, son mucho más asequibles y contamos con la experiencia de otros hortelanos que las han probado y están satisfechos con los resultados.

En mi caso, lo que me decidió a darles una oportunidad es: a) que se pueden mover de sitio muy fácilmente (tienen asas) y b) el ahorro en espacio (físico en el huerto, y también a la hora de guardarlas una vez acabada la temporada) y en agua de riego.

Poder trasladarlas con facilidad me ayudará a sumar horas de sol en determinados cultivos. Mi balcón no tiene suficiente exposición al sol y las tomateras, por ejemplo, producen frutos pequeños.

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En cuanto al ahorro de espacio; por su forma usan menos espacio que un tiesto y al ser flexibles dan un poco más de juego para aprovechar esos rincones que, de otra forma, no podría utilizar. Y a la hora de guardarlas… ¡las pliegas como ves en la foto y ya está! ¡Imagínate poder tener todos los contenedores del huerto balcón ordenadores en un estante del garaje o trastero! Qué maravilla 😊

El ahorro en agua de riego viene determinada por las características de estas prácticas macetas de tela que, según nos cuentan en el blog Flor Prohibida:

  • permite que las raíces respiren, evitando problemas de podredumbres y muerte radicular por asfixia,
  • genera una estructura radicular densa y bien distribuida debido al auto repicado de raíces que se produce al entrar en contacto la raíz con el aire a través del geotextil, lo que promueve la aparición de nuevas raíces laterales y evita el crecimiento en espiral de las raíces y posterior estrangulamiento, y
  • mantiene las plantas más cálidas de noche y frescas de día.

¡Estoy deseando ver qué tal funcionan en mi balcón comestible!

 

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Mi balcón comestible en Mayo de 2017

¡Esto es una jungla! Así me gusta verlo 🙂 Tomates, pimientos, calabacines, calabazas, pepinos, lechugas, rabanitos, fresas y, por primera vez en mis dominios, aromáticas de cultivo ecológico y producción propia.

Así luce mi balcón comestible en Mayo de 2017:

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El Sector A tiene pepinos, lechugas, guisantes y pimientos. Los tiestos pequeños son trasplantes recientes de lechuga (a la izquierda) y una siembra directa de rabanitos, también reciente.

Las hojas del pepino muestran carencias así que ayer añadí un puñado de humus a ver si consigo rectificar el asunto. Aunque, la verdad sea dicha, me temo que el verdadero problema es que donde está no recibe suficiente sol y eso no va a tener arreglo ya que no dispongo de otro lugar donde ubicarlo.

El Sector B está hermoso 🙂 Las tomateras reinan a placer, pero también hay dos calabacines, una calabaza, un pimiento y varias aromáticas. Todas las tomateras tienen frutos pequeñitos, o sea, futuros tomates para mi ensalada 🎉

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El Sector C es nuevecito, lo inauguré este mes porque ya tenía los otros dos demasiado “selváticos”. El tiesto más grande tiene una tomatera, dos trasplantes recientes de lechuga Cuatro Estaciones y, en su propio tiesto pequeñito, una albahaca. En el tiesto de la derecha hay un pimiento y dos trasplantes recientes de lechuga, y en el de la izquierda… tachan, tachan… ¡una camomila! Mi primera manzanilla de cosecha propia 🎉

 

Como novedad novedosa, este año estoy cultivando mis primeras plantas aromáticas a partir de semilla: perejil, albahaca, orégano, tomillo y camomila, que en realidad no es una aromática, pero es muy beneficiosa para el huerto además de para los humanos 😊 En todos los casos son de procedencia ecológica. He tenido algún que otro problema con la germinación que fue bastante caprichosa e incluso me obligó a re-sembrar. Pero siempre hace tanta ilusión verlas brotar y crecer que si no fuera por mis notas no recordaría el trabajo que me dieron al principio. De hecho, en semillero todavía espero pacientemente a que germinen y/o crezcan la menta y la melisa.

¡El mes que viene más y mejor!

 

Mi balcón comestible en Abril de 2017.

Ya hay que pisar con cuidado en mi balcón comestible porque los contenedores empiezan a adueñarse del lugar. ¡Me encanta esta época del año! El sector A todavía tiene plantitas bajo cobertera y el sector B se ve pujante de vida.

Así lucía mi balcón comestible en Abril de 2017:

 

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Los ajos de uno de los contenedores tienen las hojas secas. En tierra, sería una señal de que empieza a engordar el bulbo; en este caso solo significa que… ¡se ha secado! He estado “espiando” sin remover mucho la tierra y me parece que los bulbos serán minúsculos. Pero en medio de tanta hoja seca, ¡ha germinado una semilla de tomate y crece lozana! Lo cual no es de extrañar porque el ajo es una asociación favorable para el tomate. Ah, aquí están las zanahorias (a la izquierda de la botella, junto a la pared). La germinación ha sido de lo más caprichosa, veremos qué tal se desarrollan las raíces que, en este caso, es lo que importa.

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El perejil finalizó su ciclo y ha subido a flor. Pero no pasa nada, porque esos tiestos pequeños que se ven junto a la botella de agua son plantitas nuevas de perejil. La lechuga Cuatro Estaciones (en realidad son dos las que hay en ese tiesto) está hermosa y sabrosa. Pero prefiero el sabor de la variedad “Trocadero”. Ya he retirado la cubierta a las judías (detrás de la lechuga) y los tomates me salen por las orejas; como siembro solo una semilla por vasito, suelo hacer siembras “de repuesto” por si alguna falla. ¡Este año no falló ninguna! 😛

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Lo que aparece cubierto por una botella… ¡es otra planta de tomate!

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Rabanitos en la mitad de cada contenedor. La otra mitad espera un transplante de calabacín y calabaza respectivamente que todavía están en el semillero.

¡El mes que viene más fotitos de cómo evoluciona mi balcón comestible!

 

Mi balcón comestible en junio de 2015.

¡No puedo creer que haya transcurrido un mes desde que abrí este blog y publiqué las primeras fotos de mi balcón comestible! Si parece que fue ayer…

Lo primero a comentar es que cada día que pasa me alegro más de haber tomado la decisión de crear esta bitácora. He conseguido cosas con ella que no tenía previstas como ordenar mejor mis notas manuscritas y apuntar mis observaciones escrupulosamente, sin dejarme nada, o usar el blog a modo de “recordatorio” del estado de un experimento y cuál ha de ser su próxima actualización (y cuándo). Incluso tengo la sensación de que me ayuda a estar más pendiente de encontrar soluciones alternativas a experimentos que no van del todo como esperaba. ¡Hasta me sirve como terapia anti-estres! Porque no te imaginas el alivio que supone sentarme y escribir sin más. No tener que mantener una programación ni devanarme el seso buscando temas con los que alimentar el blog ni imágenes para decorar las entradas (saco fotos de todos mis cultivos varias veces en semana, así que tengo un suministro de imágenes propias casi inagotable. Desde luego, muchas más de las que necesito para el blog). En serio, ¡te lo recomiendo, son todas ventajas! 😉

Las últimas cuatro semanas han sido ajetreadas de trabajo debido, principalmente, a que no sólo tuve que vérmelas con el pulgón negro. El mildiu y la araña roja también han hecho acto de presencia, así que me la he pasado con la mochila de pulverizaciones al hombro aplicando ahora cola de caballo, ahora pudín de ortiga, ahora decocción de ajo en un bucle sin fin.

Verás que he tenido que hacer limpieza a fondo de hojas y tallos y que en general mi balcón se ve mucho menos “selvático”, pero creo que la cosa está (más o menos) controlada.

Mi balcón comestible en junio de 2015.

Junio 2015. Vista parcial Sector A y B.

 

Mi balcón comestible en junio de 2015.

Junio 2015. Vista parcial sector B.

Pero no todo ha sido “pulverizar” y aclarar, también ha habido lugar para cosechar algunas lechugas, acelgas y aromáticas y para ver aparecer pequeños frutos en tomateras y pimientos. Y si conoces de primera mano cómo es la experiencia de ir a servirte la ensalada a tu balcón, ya sabes de lo que hablo. ¡Grandioso, ¿a qué sí?! 😀

Por supuesto, también me ha dado tiempo a hacer unas cuantas siembras. Algunos brotes son tan pequeños que ni con zoom se aprecian, pero otros sí. Otros ya son “señores brotes”, como estos:

Siembras de junio. Rabanitos.

Señores Rabanitos 😛

Siembras de junio. Rabanitos y judías.

Más rabanitos. Las judías aún no se ven.

En semillero también tengo siembras de escarola y lechuga romana, pero no se aprecian en las fotos que tomé. La próxima actualización seguro que ya serán notables.

Así que la conclusión de estas cuatro semanas es: cansada, pero feliz 😀

A ver qué me depara junio/julio.

¡Hasta la próxima!