Mi balcón comestible en Abril de 2016.

¡Madre mía, he estado tan, tan, tan liada que saqué las fotos y me olvidé completamente de subirlas al blog!

Bueno, como dice el refrán, más vale tarde que nunca 😉

Este era el aspecto de mi balcón comestible en Abril:

 

También puse un poco de rúcula silvestre y algunas plantitas de perejil en el alféizar de la ventana:

 

Mañana publicaré las imágenes de mayo, que son algo más “selváticas”. De todas formas, estamos teniendo una primavera rara (más o menos como lo ha sido el invierno y antes el otoño), de modo que, por ejemplo, las judías recién empiezan a prosperar y guisantes he cosechado poquísimos ¡Con lo que me gustan! 😦

¿Y tu huerto? ¿Qué tal evolucionan las fuerzas naturales por tu balcón comestible?

 

 

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Mi balcón comestible en Marzo de 2016.

¡Ya es primavera! Confieso que no pude resistirme y dos semanas antes de que comenzara oficialmente la estación de las flores en esta parte del mundo, ya estaba montando mi balcón comestible otra vez. La mayoría de los contenedores están vacíos todavía, pero me hacía ilusión verlos ocupar sus posiciones de salida 😉

Estas fotos las tomé el 13 de marzo y así lucía mi balcón entonces:

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Sector A. Balcón Comestible de Patricia.

Sector B. Balcón Comestible de Patricia.

Aún quedan el Sector C y el Sector D por montar, pero la cosa está tomando color.

En cualquier caso, ahora hay más plantitas y tengo los semilleros a rebosar, así que las imágenes del próximo mes estarán más llenas de color 🙂

¿Y por tu huerto, ¿qué tal se presenta la Primavera/Otoño?

 

Mi balcón comestible en febrero de 2016.

Y cuando queramos darnos cuenta, ¡ya será primavera otra vez!

Ha sido un invierno muy raro. Ahora mismo, hacen temperaturas invernales, pero no demasiado invernales para lo acostumbrado por aquí. Y estamos en el último día de este febrero bisiesto, lo cual quiere decir que en tres semanas cambiaremos de estación. Y vuelta a montar macetas y riegos y podas… Si te digo la verdad, me encanta la idea de volver a empezar 😉

Estos son los únicos cultivos de mi balcón comestible hoy:

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Y este es mi primer semillero de primavera. Me propongo que todas las plantitas sean de cultivo propio esta temporada y, por supuesto, procedentes de semillas biológicas.

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A medida que se acerca la primavera, cada vez estoy más ansiosa por ver mi huerto a pleno otra vez.

 

Mi balcón comestible en enero de 2016.

¡Ahora sí que mi huertito urbano tiene el aspecto que debería tener en invierno!

 

 

Recogí los últimos pimientos a mediados de mes y al fin llegó el momento de quitar plantas secas, cribar y guardar el sustrato así como los contenedores más pequeños.

Aparte de las lechugas, acelgas, rúcula y orégano que se ven en las imágenes, en otra pequeña terraza cubierta tengo un semillero y plantitas de aromáticas que estoy cultivando a partir de semillas ecológicas: perejil y albahaca, principalmente. En primavera, pasarán al balcón comestible como asociación de cultivo beneficiosa.

Y ya, casi sin darnos cuenta, entramos en febrero y hay que empezar a poner nuevos semilleros y planificar la nueva temporada si aún no lo hemos hecho.

¡Estoy ansiosa por volver a empezar, ¿y tú?

 

Mi balcón comestible en Diciembre de 2015.

¿Diciembre? ¿Seguro que no es julio? Porque estas imágenes bien podrían corresponder a pleno verano. Pero no, acabo de tomarlas: es 30 de diciembre de 2015 y son las 16.00 hora local.

Anteayer coseché un par de pimientos y como se puede apreciar, una de las plantas sigue en producción. ¡Increíble! Junto a ellas, también están cultivos/siembras propios de estas épocas -los he puesto para aprovechar, ya que no recogía el huerto-: acelgas, lechugas, zanahorias, rabanillos, rúcula… En el interior, tengo perejil, albahaca y nuevas siembras de lechuga.

¿Quién me habría dicho a mí que a estas alturas todavía tendría mi huerto-balcón repleto de plantas? Lo más normal sería que ya estuviera todo recogido, limpio y guardado para la próxima temporada.

Lamentablemente, lo que es bueno para el paladar y para la vista, no es un buen síntoma en lo que se refiere al cambio climático.

Así están las cosas por mi precioso balcón comestible en…

Diciembre 2015

 

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Pimientos, orégano y rúcula.

 

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Pimiento en producción.

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Lechugas y acelgas.

Cuando publique mi próxima entrada, ya será 2016, así que…

¡Feliz Año Nuevo!

 

Semilleros en pastillas de turba prensada.

Cuando el huerto lo tienes en el balcón de casa, el espacio es un tema muy importante no solo en lo que atañe a los cultivos, también a las herramientas y productos necesarios que acumulas, casi sin darte cuenta. Por esa razón, siempre estoy probando fórmulas que permitan hacer el mayor ahorro de espacio tanto dentro de casa como en mi balcón comestible. Y esta vez le tocó a los semilleros.

Preparar la mezcla adecuada para las siembras requieren que disponga de al menos cuatro productos diferentes: turba, tierra compostada (o humus), fibra de coco y vermiculita. O en su defecto, un quinto; sustrato para semilleros ya preparado. Así que ahora que salen cosas nuevas con tanta frecuencia, pensé que quizás encontraría alguna alternativa más eficaz.

Buscando, encontré unos packs de pastillas de turba prensada, ya preparada para siembras. Los packs son muy económicos, no ocupan prácticamente lugar y vienen en presentaciones de 16, 20, 32 o 50 pastillas de turba.  El uso es súper fácil: las hidratas, esperas a que se hinchen, escurres el exceso de agua y siembras. Cuando ves que empiezan a aparecer las primeras raíces, trasplantas a un tiesto. Me gustó también el hecho de que puedo ahorrar semilla (uso semillas de cultivo biológico que vienen en menor cantidad y son más caras), sembrando una única simiente por pastilla.

 

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Jiffy Pack. Pastillas de turba prensada.

Me estrené con este tipo de semilleros, sembrando albahaca y perejil, y este es el resultado:

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Plantitas, ya trasplantadas.

Germinaron muy rápido, crecieron sin problemas y cuando aparecieron las primeras raicillas, las trasplanté a unos tiestos un poquito más grandes llenos de tierra de buena calidad. En un mes o así, ya los pasaré a sus tiestos definitivos.

Me parece una forma muy práctica y cómoda que aplicaré cuando llegue la primavera y toque hacer muchas siembras en semillero.

 

Mi vermicompostera casera: las lombrices han llegado.

¡Sí, las señoras lombrices han llegado! En realidad, llegaron hace más de un mes, pero pensé que ya había publicado la entrada y acabo de darme cuenta ahora de que no es así.

Me tomó algún tiempo más del previsto encargarlas porque la tienda donde suelo comprar habitualmente se había quedado “sin stock” y como tardaban en reponerlo, al fin, tuve que ponerme a buscar otros productores.

Finalmente, mi medio pie de cría (aproximadamente 500 lombrices) estuvieron en mi poder el 20 de octubre y aquí están las fotos del lecho que preparé siguiendo indicaciones del productor:

Lecho de lombrices.

Lombrices durmiendo 😉

Tres días después de ponerlas en la vermicompostera, cuando ya se habían “ambientado”, añadí su primera ración de comida: restos vegetales (crudos) variados (lechuga, cáscara de patata, restos de pimiento, puerro, zanahoria, etc.). Tal como había leído que sucedería, empezaron a reproducirse al tiempo que los restos empezaban a desaparecer. Hoy he vuelto a añadir un poco más de restos: hojas de zanahoria, peladura de patata, yerba usada y cáscara de huevo machacada. Y así se ve mi vermicompostera hoy:

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

 

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

Una forma ideal de reciclar residuos orgánicos y conseguir buena tierra para la próxima temporada de cultivos. ¡Te la recomiendo!

 

Mi balcón comestible en septiembre de 2015.

¡¡¡Los pimientos están en flor!!! Perdona la emoción, pero es que con el verano más movido de plagas, diluvios y olas de calor que hemos tenido por estos pagos, me parece un milagro.

Las judías también empiezan a dar algunas vainas, así que los pimientos no han sido los únicos supervivientes jajaja En las imágenes, las plantas se ven algo torcidas; es que soplaba bastante viento. De hecho, tuve que reforzar los tutores.

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Mi huerto en Septiembre de 2015. 1

 

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Mi huerto en septiembre de 2015. 2

 Queda poco más de un mes para dar por terminada esta temporada. Por esta zona, los inviernos no son propicios para casi ningún cultivo y tratándose de un macero-huerto, menos aún. En mi balcón comestible las horas de sol se reducirán ostensiblemente cuando empiece el otoño, así que los cultivos se limitarán a lo que puedo mantener en una pequeña terraza acristalada donde tengo las aromáticas. Ya veremos qué pongo.

¿Y a ti qué tal te ha ido con tu huerto balcón este mes?

¡Hasta la próxima!

Mi vermicompostera casera, lista para recibir a las lombrices.

Empecé este “proyecto” allá por julio y de a poco ha ido tomando forma. La verdad es que hasta el momento, ha resultado fácil, rápido y muy económico; el único coste han sido los 0,90 € de la cola para fijar los tacos de madera a la base de la vermicompostera. Este es el resultado:

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Vista frontal.

Y así quedó el interior de la base, donde se recogen los lixiviados producto del compostaje y esa pequeña isla que se ve en el centro es para que si se cuela hasta ese nivel alguna lombriz, no acabe ahogándose.

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Base de la vermicompostera.

Ahora, solo queda encargar las lombrices de California y alimentarlas. Tengo mucha curiosidad por saber qué tal se desarrollan los próximos meses y si la próxima temporada de huerto podré estar usando mi propio humus. ¡Ya lo veremos!

En cuanto lleguen las lombrices, subo fotito 😛

 

Mi balcón comestible: preparando el riego de cara a las vacaciones-I.

Muchas plantitas de mi balcón comestible han sobrevivido a la ola de calor y ahora toca asegurar que no pasarán sed los días que la hortelana (o sea yo) esté de vacaciones… ¡manos a la obra!

Han sido varios días de bastante trabajo, de ahí que la semana pasada no hubiera publicaciones en mi blog: quitar las plantas que habían agotado su ciclo, decidir cuáles de las afectadas por la ola de calor tenían aún posibilidades de fructificar (y producir) y hacer una limpieza general, añadiendo acolchado y abono donde fuera necesario. Todo, de cara a dejar el huerto en condiciones de gestionarse solo cuando me marche de vacaciones.

El sistema de riego escogido para cubrir las necesidades de mis plantitas en mi ausencia es el riego por capilaridad. Todas los contenedores tendrán una fuente principal de suministro: un cono de riego (enterrado próximo a la raíz) conectado a una botella de 2 litros de agua y un segundo cono de riego conectado a un cable sumergido en un bidón de 5 litros de agua compartido con el contenedor vecino. He descartado usar sistemas caseros porque los experimentos que he hecho han arrojado resultados variados: en algunos casos ha funcionado aceptablemente bien; en otros el trapo o mecha que estaba en contacto con el aire se secaba. Así que para mis vacaciones iré sobre seguro y utilizaré conos de cerámica.

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Espero que funcione bien y que al volver no me encuentre un desierto 😉