Mi balcón comestible en Diciembre de 2015.

¿Diciembre? ¿Seguro que no es julio? Porque estas imágenes bien podrían corresponder a pleno verano. Pero no, acabo de tomarlas: es 30 de diciembre de 2015 y son las 16.00 hora local.

Anteayer coseché un par de pimientos y como se puede apreciar, una de las plantas sigue en producción. ¡Increíble! Junto a ellas, también están cultivos/siembras propios de estas épocas -los he puesto para aprovechar, ya que no recogía el huerto-: acelgas, lechugas, zanahorias, rabanillos, rúcula… En el interior, tengo perejil, albahaca y nuevas siembras de lechuga.

¿Quién me habría dicho a mí que a estas alturas todavía tendría mi huerto-balcón repleto de plantas? Lo más normal sería que ya estuviera todo recogido, limpio y guardado para la próxima temporada.

Lamentablemente, lo que es bueno para el paladar y para la vista, no es un buen síntoma en lo que se refiere al cambio climático.

Así están las cosas por mi precioso balcón comestible en…

Diciembre 2015

 

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Pimientos, orégano y rúcula.

 

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Pimiento en producción.

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Lechugas y acelgas.

Cuando publique mi próxima entrada, ya será 2016, así que…

¡Feliz Año Nuevo!

 

Mi vermicompostera casera: las lombrices han llegado.

¡Sí, las señoras lombrices han llegado! En realidad, llegaron hace más de un mes, pero pensé que ya había publicado la entrada y acabo de darme cuenta ahora de que no es así.

Me tomó algún tiempo más del previsto encargarlas porque la tienda donde suelo comprar habitualmente se había quedado “sin stock” y como tardaban en reponerlo, al fin, tuve que ponerme a buscar otros productores.

Finalmente, mi medio pie de cría (aproximadamente 500 lombrices) estuvieron en mi poder el 20 de octubre y aquí están las fotos del lecho que preparé siguiendo indicaciones del productor:

Lecho de lombrices.

Lombrices durmiendo 😉

Tres días después de ponerlas en la vermicompostera, cuando ya se habían “ambientado”, añadí su primera ración de comida: restos vegetales (crudos) variados (lechuga, cáscara de patata, restos de pimiento, puerro, zanahoria, etc.). Tal como había leído que sucedería, empezaron a reproducirse al tiempo que los restos empezaban a desaparecer. Hoy he vuelto a añadir un poco más de restos: hojas de zanahoria, peladura de patata, yerba usada y cáscara de huevo machacada. Y así se ve mi vermicompostera hoy:

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

 

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

Una forma ideal de reciclar residuos orgánicos y conseguir buena tierra para la próxima temporada de cultivos. ¡Te la recomiendo!

 

Cucurbitáceas: Araña roja 1, Patricia 0.

Sí, con todo el dolor de mi corazón, he de admitir una nueva derrota.

En realidad, no fue solo una plaga de araña roja lo que acabó con mis calabacines y pepinos; primero fue el mildiu quien hizo estragos y cuando lo tenía más o menos bajo control, llegó “ella”.

Parece increíble que siendo tan pequeñaja pueda organizar semejante desastre cuando se extiende en un huerto, pero así es. Tratándose de un maceto-huerto o balcón comestible, se convierte en la reina en un abrir y cerrar de ojos. ¡Y menudo descalabro! Creo que las únicas plantas que no llegó a atacar eran las que ya me había comido 🙂

En los pimientos y lechugas, logré controlarla a tiempo y las plantas ahora se ven muy bien -¡toquemos madera!-. En las acelgas tuve que recurrir a una poda de emergencia -una poda, digamos, un tanto drástica- y ya veremos si los nuevos brotes salen bien. En las tomateras a base de quitar hojas/ramas afectadas y pulverizar, he conseguido que las plantas aguanten, incluso que fructifiquen, pero los pobres calabacines y pepinos

El control ecológico de esta plaga tiene sus bemoles. Algunos hortelanos informan de buenos resultados con tratamientos de azufre y también de aceite de neem cuando se dan los primeros síntomas, muchos -muchísimos- otros reconocen que lo han probado todo y nada les ha funcionado. En mi caso, siempre que se ha presentado la araña roja, lo ha hecho atacando partes nuevas de cultivos que ya habían estado expuestos a otras plagas con lo cual su crecimiento se había visto afectado. Mi balcón comestible es pequeño y la ventana anual de productividad de cada cultivo es la que es, de forma que me compensa más sustituir las plantas enfermas por otras nuevas, que dedicar tiempo, espacio y recursos a encadenar tratamientos que, en cualquier caso, solo servirán para mantener viva a la planta si hay suerte, no para que de frutos. Además, la presencia de estas plagas es un signo de que algo no hacemos bien, y me parece mucho más importante invertir tiempo y recursos en averiguar qué falla y resolverlo. Más sobre este tema en una próxima entrada.

Así las cosas, eliminé las plantas enfermas y preparé una mezcla de sustrato nueva (1). Como mis siembras de pepino y calabacín son todavía muy jóvenes, compré unas mayores(2) y esta tarde, cuando se esconda el sol, las trasplantaré.

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Macetas preparadas para recibir el trasplante.

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Plantitas preparadas para el trasplante

 

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Mi semillero. Plantas jóvenes para futuros trasplantes.

La verdad es que los diluvios y las olas de calor que hemos sufrido a lo largo de un mes -tampoco te creas que han transcurrido meses entre unos y otras-, han contribuido a complicar las cosas muchísimo en mi balcón comestible. Pero me gusta tanto cultivar mi huerto y espero estos meses con tanta ilusión que me da igual; asumo mi derrota y vuelvo a la carga. Además, ¿no dicen que “el que la sigue, la consigue”? Pues eso 😛


(1) El sustrato antiguo lo puse a compostar, después de haberlo limpiado bien.

(2) Compré cuatro plantitas en total: 2 de calabacín (un de la variedad redonda), 1 de pepino y 1 de tomate, variedad “corazón de buey” que nunca lo he cultivado. Volví a usar la empresa cocopot.es y nuevamente, he quedado súper satisfecha con el nivel de servicio. Las plantas, que vinieron directamente desde el vivero, llegaron intactas, y de la fecha de pedido a la fecha de entrega transcurrieron tan solo 72 horas. Muy, muy bien.