Más cultivos en macetas geotextiles.

¡Ahora le han tocado estrenarse en mi balcón comestible a las macetas geotextiles de 16 litros!

No están todas las que son, ya que voy escalonando los trasplantes, pero a modo de muestra aquí te enseño las dos primeras. La idea es que dentro de un par de semanas quede solo un cultivo por maceta (el pimiento y la tomatera), pero necesitaba trasplantar urgentemente las lechugas y no tenía dónde ponerlas.

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Estas son de mayor capacidad y tienen asas para poder moverlas fácilmente. He utilizado la misma mezcla de siempre (50% de sustrato reciclado de la temporada anterior, 50% de sustrato nuevo (60% fibra de coco, 40% humus, puñado de perlita).

Las macetas de 8 litros que te mostré la semana pasada, ya han pasado a su lugar definitivo (imagen superior derecha) y están así de hermosas 😊

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En cuanto a mi (corta) experiencia hasta ahora utilizando estas macetas, puedo destacar que conservan bien la humedad del sustrato. Hice un riego a fondo cuando trasplanté las lechugas y a pesar de que ha estado haciendo calor, no he vuelto a necesitar más que riegos ligeros de superficie (sembré rabanitos) en diez días. ¡Y me encanta lo fáciles de manejar que son; las pones donde quieres!

Seguiré informando 😜

 

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Mis primeros cultivos en macetas geotextiles.

Macetas geotextiles: flexibles, biodegradables, ahorradoras… ¿qué más se puede pedir? 😊

En mi post de la semana pasada, te hablaba sobre estas pequeñas maravillas que me propongo probar esta temporada. Las cuatro primeras ya están en mi balcón comestible:

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Son tan ligeras y manejables que fue todo un cambio para mí poder sentarme y trabajar sobre una mesa cómodamente, así que estas macetas ya se han apuntado un tanto solo por eso.

Las de la foto son de 8 litros que he rellenado con una mezcla al 50% de sustrato reutilizado del año anterior y sustrato nuevo (60% fibra de coco, 40% humus, un puñado de perlita, un puñado de bolitas de arcilla expandida). En cada una he trasplantado una lechuga ecológica comprada en el vivero (una variedad distinta -romana, cuatro estaciones, roble e iceberg-) y he sembrado una hilera circular de rabanitos, distanciados entre sí  5 centímetros aproximadamente.

Ya veremos qué tal se desarrolla el cultivo.

¿Las has usado? ¿Tienes alguna experiencia que compartir? Cuéntame en los comentarios 😊

 

Inaugurando la temporada 2019 en mi balcón comestible.

¡Volvemos a por otra temporada y toca pertrecharse de todo lo necesario! ¡Yupi! 😍

Los semilleros van a ralentí, no entiendo muy bien por qué ya que las semillas son relativamente nuevas y las he sembrado como siempre, pero no importa; para eso están los viveros, ¿no? ¡Para sacarnos del apuro! Así que he ido y me he traído unos cuantos plantones con los que estrenar mi huerto esta temporada y mis nuevos contenedores de los que te hablo más abajo.

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Hace unos años que le eché el ojo a un tipo de contenedor diferente a los habituales tiestos. Me refiero a las macetas geotextiles. Son reutilizables y están hechas de materiales biodegradables. En su momento, el principal obstáculo era su precio; cuando salieron eran caras y tenían todo por demostrar. En la actualidad, son mucho más asequibles y contamos con la experiencia de otros hortelanos que las han probado y están satisfechos con los resultados.

En mi caso, lo que me decidió a darles una oportunidad es: a) que se pueden mover de sitio muy fácilmente (tienen asas) y b) el ahorro en espacio (físico en el huerto, y también a la hora de guardarlas una vez acabada la temporada) y en agua de riego.

Poder trasladarlas con facilidad me ayudará a sumar horas de sol en determinados cultivos. Mi balcón no tiene suficiente exposición al sol y las tomateras, por ejemplo, producen frutos pequeños.

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En cuanto al ahorro de espacio; por su forma usan menos espacio que un tiesto y al ser flexibles dan un poco más de juego para aprovechar esos rincones que, de otra forma, no podría utilizar. Y a la hora de guardarlas… ¡las pliegas como ves en la foto y ya está! ¡Imagínate poder tener todos los contenedores del huerto balcón ordenadores en un estante del garaje o trastero! Qué maravilla 😊

El ahorro en agua de riego viene determinada por las características de estas prácticas macetas de tela que, según nos cuentan en el blog Flor Prohibida:

  • permite que las raíces respiren, evitando problemas de podredumbres y muerte radicular por asfixia,
  • genera una estructura radicular densa y bien distribuida debido al auto repicado de raíces que se produce al entrar en contacto la raíz con el aire a través del geotextil, lo que promueve la aparición de nuevas raíces laterales y evita el crecimiento en espiral de las raíces y posterior estrangulamiento, y
  • mantiene las plantas más cálidas de noche y frescas de día.

¡Estoy deseando ver qué tal funcionan en mi balcón comestible!

 

Experimento 3: sistema de riego “solar”. 2ª parte.

En mi entrada del 24 de abril, comentaba que estaba probando un nuevo sistema de autoriego en un pequeño huerto-patio que tengo en otra región española. Lo había venido probando allí con cultivos más exigentes en cuestión de agua y no había funcionado bien, así que este año decidí probarlo con otro tipo de cultivos menos exigentes, como la cebolla.

Así luce ahora, dos meses después de la siembra de los bulbitos de cebolla:

 

Las acelgas, de autosiembra de un par de plantas que puse hace mucho, dejé subir a flor y el viento esparció las simientes, agradecieron el aporte extra de abono y agua convirtiéndose en plantas inmensas. Las cebollas crecen a buen ritmo sin más aporte de agua que la “transpiración” de las botellas.

De momento, va muy bien. Como comenté en mi primera entrada sobre el tema, queda por ver qué pasará este mes y parte del que viene, hasta que coseche las cebollas. Son meses muy calurosos en la región, así que tengo mucha curiosidad.

¿Qué te parece? ¿Has probado este sistema con cultivos más exigentes y puedes contarme algo al respecto? Venga, cuenta, cuenta 😉 Es un tema que me interesa mucho.

 

Experimento 3: sistema de riego “solar”.

Es primavera, el panorama empieza cubrirse de verde y yo sigo buscando fórmulas sostenibles de dar agua a mis cultivos a través de métodos que funcionen sin mi presencia.

Este sistema lo vengo probando desde hace tres años en un huerto-patio que tengo, con distintos grados de éxito y en algunos casos, también sin ninguno 😉 Las condiciones climáticas son diferentes (mucho calor, humedad alta, pero casi sin precipitaciones), y solo paso ahí parte del año, así que me interesan los métodos de riego de este tipo; económicos y auto-gestionados.

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También se lo conoce como riego por transpiración y básicamente consiste en botellas de plástico a las que se les corta previamente el fondo y se sitúan encima de  un vaso de plástico con agua, cubriéndolo completamente. Cuando entierras parcialmente el fondo de la botella en la tierra, creas un efecto invernadero, el agua se evapora lentamente y las gotas que empañan el interior de la botella aportan riego al suelo cuando se precipitan.

La vida de la planta junto a la cuál sitúas este rudimentario pero práctico sistema de riego, depende del espacio de que dispongas porque eso condicionará el número/tamaño  de botellas que puedas poner a su alrededor. Por ejemplo, en mi caso, que no puedo utilizar bidones de cinco litros (son muy anchos), tres delgadas botellas de litro y medio no fueron suficientes  para los tomates ni para los pimientos: crecían, pero no fructificaban. En cambio, una sola suministró agua suficiente para que las acelgas crecieran hermosas.

Este año, decidí probarlo con cebollas, a ver qué tal funciona. Así quedó el cantero después de enterrar los bulbos.

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Imagen tomada a finales de marzo de 2016

Y así es como estaba hace unos días:

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Imagen tomada el 17 de abril de 2016

¡Así que, de momento, funciona muy bien! ¡Crucemos los dedos! Tengo muchísima curiosidad por saber qué sucederá en pleno verano cuando los bulbos aumenten sus necesidades hídricas y en esa región no caiga una gota de agua de lluvia.

Sigue en antena, que traeré más noticias sobre el tema 😛

Semilleros en pastillas de turba prensada.

Cuando el huerto lo tienes en el balcón de casa, el espacio es un tema muy importante no solo en lo que atañe a los cultivos, también a las herramientas y productos necesarios que acumulas, casi sin darte cuenta. Por esa razón, siempre estoy probando fórmulas que permitan hacer el mayor ahorro de espacio tanto dentro de casa como en mi balcón comestible. Y esta vez le tocó a los semilleros.

Preparar la mezcla adecuada para las siembras requieren que disponga de al menos cuatro productos diferentes: turba, tierra compostada (o humus), fibra de coco y vermiculita. O en su defecto, un quinto; sustrato para semilleros ya preparado. Así que ahora que salen cosas nuevas con tanta frecuencia, pensé que quizás encontraría alguna alternativa más eficaz.

Buscando, encontré unos packs de pastillas de turba prensada, ya preparada para siembras. Los packs son muy económicos, no ocupan prácticamente lugar y vienen en presentaciones de 16, 20, 32 o 50 pastillas de turba.  El uso es súper fácil: las hidratas, esperas a que se hinchen, escurres el exceso de agua y siembras. Cuando ves que empiezan a aparecer las primeras raíces, trasplantas a un tiesto. Me gustó también el hecho de que puedo ahorrar semilla (uso semillas de cultivo biológico que vienen en menor cantidad y son más caras), sembrando una única simiente por pastilla.

 

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Jiffy Pack. Pastillas de turba prensada.

Me estrené con este tipo de semilleros, sembrando albahaca y perejil, y este es el resultado:

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Plantitas, ya trasplantadas.

Germinaron muy rápido, crecieron sin problemas y cuando aparecieron las primeras raicillas, las trasplanté a unos tiestos un poquito más grandes llenos de tierra de buena calidad. En un mes o así, ya los pasaré a sus tiestos definitivos.

Me parece una forma muy práctica y cómoda que aplicaré cuando llegue la primavera y toque hacer muchas siembras en semillero.

 

Mi vermicompostera casera: las lombrices han llegado.

¡Sí, las señoras lombrices han llegado! En realidad, llegaron hace más de un mes, pero pensé que ya había publicado la entrada y acabo de darme cuenta ahora de que no es así.

Me tomó algún tiempo más del previsto encargarlas porque la tienda donde suelo comprar habitualmente se había quedado “sin stock” y como tardaban en reponerlo, al fin, tuve que ponerme a buscar otros productores.

Finalmente, mi medio pie de cría (aproximadamente 500 lombrices) estuvieron en mi poder el 20 de octubre y aquí están las fotos del lecho que preparé siguiendo indicaciones del productor:

Lecho de lombrices.

Lombrices durmiendo 😉

Tres días después de ponerlas en la vermicompostera, cuando ya se habían “ambientado”, añadí su primera ración de comida: restos vegetales (crudos) variados (lechuga, cáscara de patata, restos de pimiento, puerro, zanahoria, etc.). Tal como había leído que sucedería, empezaron a reproducirse al tiempo que los restos empezaban a desaparecer. Hoy he vuelto a añadir un poco más de restos: hojas de zanahoria, peladura de patata, yerba usada y cáscara de huevo machacada. Y así se ve mi vermicompostera hoy:

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

 

Vermicompostera y lombrices. 22/11/2015

Una forma ideal de reciclar residuos orgánicos y conseguir buena tierra para la próxima temporada de cultivos. ¡Te la recomiendo!

 

Botellas recicladas en maceta de autoriego – II

La idea original no se adaptó a cultivos hortícolas, pero tras incorporarle un par de mejoras… ¡funciona!

Comenté aquí que intentaría hacerle un poco de “chapa y pintura” a la idea original porque, realmente, me gustaba y creía que podía funcionar.  Y así es; lo he probado en dos tipos de contenedores diferentes y en ambos funciona. Te lo cuento a continuación 😉

Las modificaciones que le he hecho al sistema original son las siguientes:

  1. Pasar una tira de tela de algodón por el agujero de la tapa. El trozo que sobresale fuera de la tapa debe ser lo bastante largo como para tocar el fondo del contenedor con agua sobre el que se apoya.
  2. El trozo que queda dentro del tiesto debe ser lo bastante ancho para poder dividirlo a la mitad y que cada una mida unos dos centímetros de ancho.
  3. Asimismo (cada mitad) debe ser lo bastante larga como para que recorra la pared interior del tiesto y sobresalga un poco del borde del mismo.
  4. Llenar el pico de la botella con vermiculita, asegurándose que cada una de las tiras quede apoyada contra un lateral del tiesto.
  5. Rellenar con sustrato hasta tres centímetros del borde del tiesto.
  6. Sembrar o trasplantar, según corresponda.
  7. Cubrir la superficie del sustrato con dos centímetros de vermiculita o cualquier otro material para mulching.
  8. Regar, empapando bien todo el sustrato y dejar que drene.
  9. Vaciar el líquido que haya drenado a la cubeta de autoriego (guardarla para regar otros cultivos) y rellenar al máximo con agua clara.

Sistema aplicado a un bidón de 5 litros.

Pimiento en autoriego casero.

Pimiento en autoriego casero. Cubierta de vermiculita

En este caso, en vez de utilizar una tira de tela de algodón y luego dividirla en dos mitades, he utilizado dos tiras.

Sistema aplicado a una botella de refresco de 2 litros.

Botellas listas para sembrar/plantar

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Pico de la botella relleno con vermiculita.

Lógicamente, la autonomía de riego no es grande: hasta ahora he ido rellenando el contenedor con agua cada 5 ó 6 días, pero siempre se puede añadir una botella adicional con riego por capilaridad, tal como explico aquí.

En el caso de las botellas transparentes, es mejor pintarlas para que las raíces no estén expuestas a la luz directa del sol. Cualquier pintura para exteriores sirve, aunque en mi caso, estoy probando papel plastificado para forrar libros que tenía en casa.

No está nada mal para tratarse de botellas que normalmente acabarían en la basura, ¿no te parece?

¡Hasta la próxima!

Experimento 2. Riego por capilaridad. Añadiendo botellas…

Una botella de refresco de dos litros y una tira de tela de algodón o mecha pueden ser un eficaz sistema de riego alternativo para períodos de vacaciones cuando el balcón comestible se queda sin hortelano.

Comentaba en esta entrada que los conos de arcilla/cerámica funcionan muy bien, pero resultan una opción muy cara cuando son muchos los contenedores a regar y que, por tanto, intentaría “fabricar” un sucedáneo idóneo casero.  La idea, además, era conseguir mantener las necesidades hídricas de la planta durante  15 ó 20 días.

Te presento una solución casera para unas vacaciones tranquilas sin sufrir porque tu balcón comestible pase sed 😉

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Una tira de dos centímetros de ancho y unos cuarenta o cincuenta de largo (dependiendo de la profundidad del contenedor que quieras regar) que pasa a través de un agujero efectuado en la tapa de la botella. Más fácil imposible. Genial, ¿a que sí?

A tener en cuenta:

  1. La tira debe ser de algún tejido de algodón y tiene que llegar hasta el fondo de la botella para que pueda continuar absorbiendo agua a medida que ésta se va vaciando.
  2. Practicar un agujero en la tierra, lo más cerca posible de las raíces (¡sin dañarlas!) y enterrar el otro extremo de la tira o mecha.
  3. Regar, empapando bien la tierra.

Mis observaciones:

  1. Añadiendo una botella con este sistema casero a la que ya tenía (con el cono de arcilla) -en total 4 litros de agua–  el cultivo se mantuvo regado durante quince días y todavía quedaba agua en una de las botellas para un par de días más.
  2. Es muy importante poner un buen acolchado sobre la superficie del tiesto porque para que el sistema funcione adecuadamente es necesario evitar que se seque el sustrato.
  3. Pienso que una mecha funcionaría incluso mejor que la tira de tela porque en épocas de mucho calor las partes que no están en contacto con la tierra o dentro de la botella tenderían a secarse, evaporando el agua antes de que esta llegara a la raíz. Probaré con otro tipo de “hilo conductor”, a ver qué tal.

Aquí la ves en acción: enterrada cabeza abajo está la botella con el cono de arcilla y de pie, junto al tiesto, mi sucedáneo casero de riego por capilaridad 😉

Así que, después de las semanas de guerra sin cuartel contra el pulgón negro, la araña roja y la panda de amigos que se trajeron para no sentirse solos, léase mildiu, oidio y mosaico, no sabes las ganas que tengo de escribir estas dos palabras:

¡EXPERIMENTO EXITOSO!

 

Experimento 1. Pulgón negro 3, Patricia 0.

Ha sido una lucha enconada en la que eché mano incluso de la artillería pesada, pero no hubo nada que hacer.

El tiempo tampoco ayudó, eso es cierto. Llevamos unos días en los que el calor alterna con el frío y la semana pasada, de hecho, diluvió hasta el extremo de que el agua llegó a algunos túneles del metro. La cuestión es que los pulgones reaparecían una y otra vez y acabaron matando a dos de las plantas. La tercera aún sigue, pero no mejora, así que la eliminaré. Esta vez, el pulgón negro se ha alzado con la victoria 😦

Así que, recapitulando…

Experimento 1: Botellas recicladas en maceta de autoriego con cultivo de cebolla a partir de bulbo.

Objetivo: 1) probar método de autoriego y 2) probar si el tamaño del contenedor soporta el cultivo de hortalizas de raíz.

Inicio: 26 abril 2015 – Fin: 16 junio 2015.

Sustrato: tierra para huerto urbano marca “Batle”.

Plantación: 3 macetas de autoriego, 1 bulbo por maceta.

Resultado del experimento:  no satisfactorio. No al objetivo 1). Sin conclusión al objetivo 2).

Observaciones:

A primeros de junio se presentó una plaga de pulgón negro que atribuí a una combinación de factores; por un lado, exceso de nitrógeno en la mezcla y por otro, sequedad (del tiempo y) de la mitad superior del sustrato en el contenedor de cultivo.

Inicié tratamiento diario con retirada manual de los pulgones, seguida de pulverizaciones de decocción de ajo. Alterné los últimos tres días con pulverizaciones de cola de caballo. La plaga regresaba y las plantas cada vez se veían más débiles. Finalmente, murieron.

Comentario sobre la mezcla: creo que para este tipo de contenedor -una botella- la tierra preparada (por más que se trataba de tierra específica para huertos urbanos) no es la adecuada. Se compacta con facilidad y hay una gran diferencia de humedad entre la parte superior (expuesta a la radiación) y la parte inferior (en contacto con el agua a través de la pequeña perforación del tapón). Habrá que probar con otro tipo de mezcla, más esponjosa, quizás añadíendo fibra de coco y perlita.

Comentario sobre el sistema de autoriego: es posible que para pequeñas plantas florales sea un método de riego alternativo eficaz, pero para hortalizas no se adapta bien. Lo he corroborado con otros cultivos que puse en este tipo de botellas de autoriego, que tampoco han prosperado. En todos he notado un exceso de humedad en la parte inferior del contenedor, el último tercio concretamente, mientras que el resto del sustrato mostraba una pérdida de humedad paulatina hasta llegar a estar totalmente seco los dos o tres centímetros próximos al borde. Es necesario hacer alguna adaptación que permita una mejor distribución de la humedad y sobre todo, evitar que la tierra del fondo se empape tanto. Probaré utilizando una mecha de algodón para transportar el agua a lo largo de toda la botella. Como ya estamos fuera de la época de plantación de bulbos de cebolla, escogeré otro cultivo para la nueva prueba.

¡Sigue en antena, que próximamente le haré  un poco de chapa y pintura a este sistema de autoriego, a ver si consigo que sea eficaz!