Acolchar los cultivos. Experimentando con la vermiculita.

El acolchado o mulching es una práctica muy extendida en la agricultura ecológica, especialmente en los casos en los que no se rotura el terreno. Se pueden utilizar varios materiales, pero el material por excelencia es la paja. En esta entrada te cuento por qué he decidido echar mano de la vermiculita y cuál está siendo mi experiencia.

Por si el único “acolchado” que te suena es el de las mantas, hago esta breve introducción para contarte que acolchar un cultivo consiste en cubrir el sustrato alrededor de la planta con una capa de un par de centímetros de materiales diversos (paja, piedras, hojas y tallos secos de otros cultivos, corcho, papel de periódico en trozos pequeños, etc.) con el fin principal de proteger y mejorar la calidad del sustrato y, por lo tanto, el “hábitat” de la planta. En huertos de tierra, también es una forma de mantener la vida orgánica de la capa superficial, protegiéndola cuando las condiciones ambientales son más duras (sea por calor o por frío) e impedir que el suelo se compacte, evitando así tener que labrarlo. En horticultura ecológica se prefieren siempre materiales orgánicos, que puedan descomponerse gradualmente y enriquecer el suelo, pero mientras no sea contaminante, cualquier material sirve. Uno de mis acolchados no orgánicos favoritos para tiestos son las piedras pequeñas tipo canto rodado: protegen el pie de la planta, mantienen la vida orgánica en el sustrato e impiden que se endurezca. Y además, si te gustan las manualidades, puedes pintarlas a tu gusto y embellecer de una manera sencilla y económica tu balcón comestible. Me refiero a esto:

Las piedras pueden convertirse en algo más que piedras...

Bonitas, ¿a que sí?

En mis huertos de tierra he usado principalmente la paja con buenísimos resultados. En huertos urbanos montados en terrazas o balcones sería ideal: es muy barata, es liviana -no añade peso al tiesto-, es orgánica por lo que alimenta el suelo y no tienes más que añadir paja nueva a medida que se va degradando en el suelo. Sería ideal, sí…

Si no fuera tan sucia.

Es imposible aplicarla sin “sembrar” de paja el suelo de la terraza o balcón. Tan imposible como es mantenerlo limpio durante mucho tiempo, una vez que lo has barrido. La paja es liviana, ergo siempre hay trocitos volando por ahí que afean el balcón/terraza y le dan un aspecto poco cuidado. También está la otra cuestión: se vende por balas o medias balas (¿Has visto esas parvas inmensas con las que alimentan al ganado caballar? Pues son balas).  Ahora hay algunas tiendas online que sirven cantidades menores a clientes que viven en la región, pero, en general, hablamos de comprar grandes cantidades y, de todas maneras, de la suciedad no te libras.

En mi caso, decidí que tenía que probar otra cosa y como no me gustaba la idea de acolchar con papel de periódico, eché mano de lo que tenía: vermiculita. Es muy económica, inerte, liviana y con gran capacidad aislante.

Hasta hoy, lo que había notado era que cumplía muy bien la función de mantener la humedad en la capa superior del sustrato, algo muy útil cuando cultivas en tiestos y no en tierra. A pesar de ser ligera, no se vuela como la paja, así que también cumple el principio de no ensuciar el suelo del balcón/terraza. Hoy tengo que añadir que parece acelerar la germinación de las siembras directas. ¡Y de qué manera!

Fíjate.

Este es uno de mis tiestos en el cuál sembré el 14 de junio una mezcla de rabanito rojo y zanahoria “Nantes”, ambas con aval de agricultura ecológica. Cuatro días más tarde, el 18, ya habían germinado los rabanitos y hoy, día 21, cuando he ido a mirarlos, me he encontrado con esto:

Tiesto 24. Toma 1.

Rábanos y zanahorias. Vista de arriba.

Rábanos y zanahorias. Vista de perfil.

Los rábanos son las hojitas con forma parecida a un corazón. Las zanahorias son las que tienen hojas en forma de aguja, delgadas y puntiagudas.

Está claro que cuando acolchas (con cualquier material) es como si le pusieras una mantita al suelo y es normal que estando calentitas y protegidas, las semillas aceleren su germinación. Pero es la primera vez que veo semejante reducción del tiempo habitual de germinación: el rábano ha tardado 4 días (tiempo normal de germinación: de 6 a 8 días) y la zanahoria ¡7 días! (tiempo normal de germinación de 12 a 15 días). ¡Estoy alucinada! 😮

Continuaré observando cómo evolucionan los cultivos con esta mantita tan acogedora que está resultando ser la vermiculita, pero, de momento, ¡recomendada cien por cien!

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